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El origen de la Humanidad y su lugar en el Cosmos.

Se estima que el fuego es controlado por la humanidad desde hace dos millones de años.

Esa es la fecha donde sitúan los primeros vestigios encontrados en las excavaciones arqueológicas y paleontológicas más antiguas, en donde se hallaron las primeras especies humanas con restos de madera carbonizada y los primeros útiles tratados con fuego.

Que se sepa, el empleo del fuego era al comienzo defensivo frente a predadores en la oscuridad de la noche.

Toda protección era poca incluso en los primeros grupos de organización humana donde se pasaba la noche agrupados para hacer protegerse.

La fragilidad del cuerpo humano siempre ha sido patente cuando se confrontaba con especies más robustas. Así aunque no se ha constatado porque no hay modo, en algún momento, el fuego estuvo siempre encendido para poder ver en la oscuridad y también para alejar a esas especies que cazaban de noche cuyo fuego ahuyentaba.

En poblaciones más modernas a esas primeras que se ha mencionado, sí hubo un centro de reunión y más adelante una delimitación del asentamiento ocupado en donde había individuos en la zona limítrofe para ocuparse en turnos de estos peligros que acechaban.

El fuego después se empleo también para la creación de armamento que en unos casos sería dedicado a la caza y en otros a la propia defensa.

Para este fin, se endurecía la punta de varas de maderas las cuales eran enormemente eficaces a ese propósito proporcionando mayor ventaja por la dureza de las puntas pudiendo atravesar con mayor facilidad el cuerpo de la presa, o bien para infligir mayor daño al que se consideraba enemigo.

El fuego en sí se puede considerar uno de los mayores logros de la humanidad gracias al cual estamos donde estamos hoy en día. No obstante en sí invento, seguro que no fue.

Uso del fuego en la preparación de alimentos.

Habría miles de ocasiones en que esos fuegos producidos naturalmente fueron observados y en un momento dado se trató de preservar en algún recinto de manera que sería protegido el mayor tiempo posible.

No obstante ese sistema era demasiado frágil y la Humanidad no lograría una independencia en este sentido hasta lograr producirlo, bien por fricción entre maderas y yesca o produciendo chispas con piedras, por ejemplo las conocidas de sílex o pedernal  que son cuarzo.

Desde entonces el fuego se ha usado para casi todo. Desde aquel momento, al igual que el agua, el fuego se convirtió en un bien básico.

Desde entonces se ha usado para tener luz en las viviendas, para la cocción de alimentos, para la realización de artesanías, y la creación de herramientas y objetos mediante la metalurgia por citar algunos ejemplos.

Y de la mano del desarrollo de esa metalurgia es como surgen las civilizaciones más prósperas de manera que su control sobre los minerales y ese fuego las daban una ventaja enorme respecto del resto.

De esta manera el fuego se abrió paso en la mente de los hombres agudizando su ingenio e imaginación para crear cosas cada vez más complejas. Así se originaría la tecnología y desde allí las primeras civilizaciones modernas.

Purificación, Rito, y Castigo en la historia y prehistoria humanas

Pero en este camino recorrido durante todas esas generaciones de humanos, no todo fue así de romántico como pudiéramos imaginar en una estampa idílica en donde unos se ayudan a otros.

Puesta de sol bajo las nubes junto a un camino igual de incierto que el futuro de la Humanidad.

Más bien ocurrió lo contrario. Parece que las lecciones aprendidas sobre la convivencia tienen fácil olvido, y la resolución de conflictos al comienzo fueron más cercanos al horror y la falta de dominio por esa carga visceral que desde el origen nos acompaña.

Parece que sí se ha avanzado bastante, pero sin embargo basta echar un pequeño vistazo a la actualidad para descubrir que muchos conflictos se resuelven de manera parecida a entonces, y lo que hace cientos de milenios eran guerras entre pequeños grupos y clanes, ahora lo son entre grandes naciones.

Está claro que esa carga visceral sigue ahí y todos nuestros impulsos y maneras de hacer las cosas, aunque algo más moderados que entonces, parten de aquí. El hambre, la agresividad y los instintos sexuales han sido la clave de la supervivencia humana.

Tal vez esto siga cambiando poco a poco como hasta ahora y esos instintos se vayan adormeciendo hasta llegar a un punto muy en el futuro en el que no nos reconoceremos como humanos. Será esa la consecuencia necesaria de ese paso evolutivo que siempre se ha perseguido pero que ha sido difícil de fijar.

Por eso, el fuego en todo este problema ha sido un motor y generador de dicho cambio, como se ha sugerido, no siempre pacificador y positivo.

El Fuego igual que para avanzar también se ha usado para quemar a personas vivas en la hoguera, como tortura y castigo, para unos, como sacrificio y purificación para otros, en algunos de los períodos más sombríos de la Humanidad.

El fuego se ha vinculado con el mundo sagrado desde siempre, asociado siempre a los dioses casi desde el comienzo para poder explicar un mundo de alguna manera. Desde un punto de vista mágico y mitológico, el fuego en sí era un Dios vivo, al igual que otros muchos elementos como el agua, la tierra y el aire.

Se trató de un mundo tan alejado de nosotros que no se sabe casi nada, en donde los modos de vida se regían por unos códigos distintos a los nuestros y en donde todo respondía a un universo propio que trataba de dar respuesta a las inquietudes del Ser Humano desde que comenzó a tener conciencia de ello.

Se trataba de los primeros pueblos que se buscaban así mismos hace más de doscientos mil años. Antes incluso, medio millón de años atrás, se entiende que había primeras poblaciones pero tan alejadas en el tiempo de nosotros que no quedan, nunca mejor dicho, ni las piedras de todo aquello.

Hace esos dos millones de años que se mencionaban como la edad de los primeros restos de usos del fuego de que se tiene constancia, es el tiempo referido a los homínidos de entonces, que con rasgos semihumanos apenas los reconoceríamos como parecidos a nosotros.

De todas las líneas genéticas heredadas desde entonces hasta conducir al día de hoy, sólo ha sobrevivido una de las tres líneas genéticas que convivían y que se consideraban humanas, y el dominio del fuego así como los usos que se le dieron tuvieron mucho que ver en ese cambio evolutivo.

Usos del fuego en trabajos de metalurgia.

Una prehistoria que ni siquiera podemos imaginar en donde no se sabe casi ni lo que ocurrió. Se habla en paleontología, etnología y antropología de todos aquellos grupos que existían separándolos en el tiempo en bloques de 20.000 y 50.000 años.

Imaginemos si se nos hace largo todo lo que vivimos en un año cuánto debería parecernos 20.000 años. En la cuarta parte de ese tiempo más reciente ha habido, que se sepa, cientos de civilizaciones un poco más próximas a la historia en una prehistoria de la que queda casi nada o nada.

Sería increíble poder averiguar todo lo ocurrido de los últimos 10.000 años hacia atrás. Seguramente nos sorprenderíamos con esos hallazgos de esos humanos que muy seguro mediante complejas maneras de organización no nos parecerían tan primitivos como se cree. Lo que ocurre es que es mucho tiempo y casi nada ha resistido hasta hoy.

Así por desconocerlo y por su ausencia de restos, situamos estos pueblos en un nivel muy bajo de desarrollo. Tal vez no fuera así y esos pueblos fueran civilizaciones más avanzadas de lo que pudiéramos imaginar. Pero sin pruebas de ello, son eso, sólo imaginaciones.

La cosa sin embargo se aclara un poco acerca de los últimos 5.000 años aunque sólo un poco. Si hay dudas incluso acerca de hechos ocurridos hace 1 año, podremos establecer la dificultad de reflejar a nivel prehistórico qué ocurre en estas fechas.

Es ese mismo conocimiento casi perdido, igual a unas brasas casi apagadas de ese primer fuego encendido hace dos millones de años, lo que tratamos de preservar.

En 1894 fue encontrado en unos cerros cercanos a la localidad de Ciempozuelos al Sur de Madrid, un asentamiento primitivo con restos humanos y utensilios propios de aquella época.

Cerros en Ciempozuelos donde se descubrió el "Vaso Campaniforme" de la Edad del Bronce.

Se trataba de un lugar áspero, desértico, casi sin vegetación, y muy árido en medio de un paraje aislado. Sin embargo no siempre fue así. Aquel lugar era muy rico y fértil de manera que estos grupos humanos allí asentados, disponían de innumerables recursos. Ahora el clima sin embargo es bien distinto.

Se halló el conocido "vaso campaniforme" que por su tecnología se convertiría en un referente para situar aquella cultura  de la Edad del Bronce en un tiempo muy anterior al nuestro, hace varios milenios, en donde ya había una gran complejidad y desarrollo en sus modos de vida y que se extendía por toda Europa y parte de Asía.

Su avanzado conocimiento, el desarrollo de relaciones comerciales y su expansión por un territorio cada vez más amplio, terminarían milenios después dando paso a las civilizaciones recientes.

El fuego se ha usado en numerosas culturas para incinerar cuerpos en ritos de despedida de los difuntos cuyos restos eran guardados en "urnas" igual que en la actualidad se realizan las incineraciones en los camposantos. Está datada la existencia de una cultura anterior de hace tres mil años que incineraba a sus parientes para después depositar esas cenizas dentro de una urna que posteriormente enterraban en lo que hoy se conoce como "campo de urnas", que sería lo más parecido a un cementerio de hoy en día.

Los ritos similares más cercanos que se recuerdan son los que hasta hace unas décadas se practicaban en pueblos costeros de Galicia en España en lo que parecen ser los últimos vestigios de "pueblos castrenses" emparentados con el mundo Celta, un pueblo que desapareció con el surgimiento de los Romanos.

Ese espíritu de conservación y preservación del recuerdo está muy patente en todas las culturas desde siempre.

Así el fuego como todo, ni es bueno ni malo sino que depende del uso que se le dé. Como pasa con casi todo, depende de las personas.

Incendios en la historia de la Humanidad

Sin embargo el fuego no siempre fue un aliado y se ha relacionado con frecuencia con el desastre y el peligro.

A lo largo de las historia de la Humanidad hubo incendios de todo tipo, ya fueran forestales como los actuales, o bien en viviendas y ciudades.

Incendios: la amenaza Vegetal global

Incendios en períodos de paz y de guerra, en unas culturas u otras civilizaciones. Desastres hubo siempre y el fuego figura, por su proximidad a la persona, entre los protagonistas de los mayores catástrofes que se recuerdan ocasionadas por el fuego, ya fuera por accidente, por causas naturales , o de manera intencionada.

Entre éstos cobraron especial relevancia aquellos vinculados a las ciudades como por ejemplo el incendio de la ciudad de Roma. O bien el incendio de numerosas bibliotecas como por ejemplo la de Alejandría entre muchísimas otras.

El fuego como se ve nos da grandes ventajas pero siempre se asocia al peligro y tras de sí lleva adosado fama de provocar pérdidas irremplazables. Libros que jamás sabremos qué decían, obras de arte y arquitectónicas que sólo se conocen de oídas, y también enormes bosques que se quemaron sin que nadie pudiese hacer nada. De estos últimos casi no quedó constancia.

Dramático fue para la humanidad este tipo de pérdidas que se mencionaban en donde esa clase de incendios que arrasaron con bibliotecas enteras, únicas en el mundo fue semejante a si nos borrasen la memoria y la mente. Mucho de lo que se quemó era único y no hay modo de recuperarlo.

Helicóptero en tareas de extinción de incendios.

Peor aún han sido esos momentos de la historia donde proliferaron la quema de libros intencionada por ideologías, por fanatismos, por demencia, y otros delirios.

Igual que el fuego dio iluminación a la humanidad hacia el conocimiento también se volvió en contra sumergiéndonos en períodos de tinieblas en donde el fuego arrasó todo ese conocimiento y lugares construidos, pero no por voluntad del fuego sino por la nuestra.

Aplicaciones Agrícolas del Fuego

El fuego también ha sido un aliado muy valioso en otros aspectos.

En la antigüedad los pueblos seminómadas realizaban quemas en los pastos para, de modo rotativo, utilizarlo en labores agrícolas. Estos pueblos se movían por regiones de manera cíclica cultivando la tierra.

Una manera de fertilizar la tierra consistía en incendiar sectores muy amplios de terreno. Después, más adelante, estos pastos secos que se habían quemado incorporaban sus numerosos nutrientes al suelo permitiendo una mejor cosecha con aquello que se plantaba después.

Esta práctica se utiliza aún en numerosos pueblos de Asia y África como clave de éxito en sus cultivos situados en terrenos pobres.

También hoy tienen lugar estas quemas de manera controlada para prender rastrojos y los restos de cultivos ya recogidos, como hojas, tallos y troncos, para por una parte recuperar los nutrientes de estos restos y por otro lado para conseguir despejar el terreno.

Quemas agrículas controladas durante el otoño.

En grandes regiones cercanas a la selva sobre todo en América del Sur se lleva a la práctica este tipo de incendios previa tala de los árboles del terreno. De esta manera se obtienen enormes extensiones de terreno que pasan a convertirse de selva a praderas y posteriormente campos de cultivo.

Sin embargo esta práctica genera pobreza a medio y largo plazo porque termina con los bosques tropicales y sólo genera una riqueza breve y puntual donde se da prioridad a actividades ganaderas, llevándonos a discutir acerca de las políticas agrícolas y ganaderas más convenientes en un marco de desarrollo sostenible.

También el fuego ha sido la mejor manera, como antaño, de hacer frente a numerosas plagas, parásitos e incendios en situaciones difíciles donde no cabía otra solución, donde el suelo quedaba literalmente purificado.

Así como se ha podido ver a lo largo del artículo, el fuego ha ocupado varias funciones y roles.

En los siguientes artículo aparecen temas relacionados que dan otra visión sobre estos temas.

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Otros artículos relacionados:

Incendios: la amenaza Vegetal global

Incendios: La Amenaza Vegetal Global (parte II)

El Cielo se Quema

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autor del artículo:

Jesús Pablo Alonso García

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La Pradera y San Isidro pone a las Redes Sociales en su Sitio

”interacción humana, integración social, y el milagro de estar aquí”

Pradera de San Isidro

La tradicional fiesta de “la Pradera de San Isidro” desafía a las redes sociales colocándolas en donde les corresponde

Estamos acostumbrados a dar a las redes sociales un poder por encima del que realmente tienen hasta el punto de estar tomando éstas el control sobre nuestras vidas.

Pues en este tipo de celebraciones se demuestra que eso no es así, y que las redes sociales deben estar a nuestro servicio.

Tradición y la modernidad parecen competir entre una continua disputa.

Muchas veces motivados en influidos por los avances tecnológicos, dejamos de lado las tradiciones más cercanas, tradiciones que nos son propias y nos pertenecen, que están junto a nosotros, y que en definitiva somos nosotros mismos.

De pequeño, al vivir en las cercanías de la ciudad de Madrid, todos los años, el día quince de mayo, acudía con mi familia a la conocida como “Pradera de San Isidro”. Allí, igual que ahora, lo tradicional es beber el “agua milagrosa” del Santo en una fuente que está junto a la ermita.

Fuente ermita de San Isidro

En la “pradera” igual que lo reflejara el pintor Goya en sus pinturas, se puede observar todos los años, con los mismos ojos que pudieran hacerlo esas personas de hace doscientos años, cómo al final tan sólo se trata de simplemente estar allí y compartir con la gente un día de campo. Beber el agua del Santo, pasear por la pradera, ver la verbena, y comer la tradicional tortilla allí sentados. Todo eso se puede ver en sus pinturas de hace dos siglos y parece que la cosa ha cambiado bastante poco.

Este año, ese día me sentí parte de todo aquello y protagonista de la historia igual que todos esos miles de personas allí presentes.

La gente estaba allí, con ropas más modernas, con móviles de alta tecnología, en algunos casos con grandes toldos de plástico y mesas metálicas, en otros con karaoke incluido, y el escenario que pudiera haber entonces de madera de la época, más sencillo seguro, ahora consistía en uno de enormes dimensiones y con un sistema de sonido muy potente.

Pero en lo esencial todas estas gentes estaban compartiendo lo mismo que en los últimos siglos, su comida, su compañía, y tan sólo eso, un “día campestre”

Es algo muy humano que de momento parece que nos queda.

En la verbena hay numerosas atracciones mecánicas, puestos ambulantes que venden toda clase de agrios como los tradicionales pepinos en vinagre con pimiento rojo y una anchoa en el centro. En otros se ofrecen trozos de coco cortados y vasitos con chufas y altramuces. También hay algodón dulce, manzanas caramelizadas, bebidas alcohólicas de toda clase, refrescos, frutos secos y patatas fritas.

verbena

En los puestos más amplios hay muchas mesas y sillas para comer. Al lado una barra grande se usa para servir bebidas y las comidas solicitadas. Una plancha con brasas por un lado y una enorme freidora por otro están en funcionamiento continuo para hacer chuletas, costillas, vegetales a la parrilla, calamares, chorizos y otros embutidos, que al prepararse levantan una humareda que lo envuelve todo, creando una atmósfera de feria y verbena comunes en cualquier población, y que se conoce en términos vulgares como “fritanga”, algo que sabe rico, que todo sabe parecido al usar el mismo aceite, y que no es nada sano pero que como “un día es un día” o “una vez al año no hace daño” pues se participa de ello. Todo regado con vino tinto y sangría popular.

La música y el bullicio lo envuelve todo. En unos casos se escucha el tradicional organillo que toca piezas castizas o el grito del barquillero con su ruleta. También la música más actual se da allí cita, una música que se escucha más alto por la tarde, en un concierto que se superpone al tradicional “baile” de otras épocas, donde se trataba que las parejas interaccionasen.

Ahora eso se produce todos los fines de semana, pero no hace mucho, para encontrar pareja no había muchas ocasiones al año, siendo las contadas verbenas las únicas que propiciaban estos encuentros. Bueno, hoy queda de eso bastante porque aunque tenemos muchas más oportunidades, parece que la tecnología nos tiene aislados, estamos más cerca pero a la vez más separados, y hay más eventos y mayor interacción pero la separación podría decirse que es mayor.

Toda la pradera estaba ocupada por miles de personas allá donde mirases. Había algunos huecos que era donde daba el sol. Todo el mundo se procura es día de proveerse una buena sombra. Y las mayores explanadas sin árboles, donde clareaba el parque, se convierten en zona de juegos improvisada.

También había varias asociaciones vecinales que preparaban el típico cocido madrileño en un platito con garbanzos con patata y caldito, pan y un vasito de cerveza. Lo más curioso es que se servía gratis a los asistentes, un gesto solidario que no abunda.

Voluntarios sirviendo Agua

Este tipo de encuentros solidarios en donde tanto alimentos como mano de obra es gratis se produce con poca frecuencia pero no son casos aislados.

Es otro aspecto que se puede observar allí dentro de la faceta y naturaleza humana que es el del Voluntariado

Las personas ese día, con medios contemporáneos, se afanan en lo mismo de siempre, en “captar el momento”, en grabar en el recuerdo ese día y a los que nos acompañan.

Hay una fuente grande en la parte alta de la pradera. Es increíble ver la cantidad de personas a su alrededor para encontrar un hueco y ser fotografiados. Unos se hacían fotos los unos a los otros. Se hacían fotos de amigos, fotos de familia en donde salir reflejados todos, fotos de los hijos pequeños, las madres con las niñas y niños, los hermanitos posando juntos, las parejas de novios con la fuente de fondo, la novia retratado por su enamorado, y así muchísimas combinaciones.

Fuente decorativa en la Pradera

En otras épocas esto era más complicado porque sólo era posible hacerlo mediante la pintura, y más reciente, mediante la fotografía en papel, accesible a pocos al comienzo y después, con un precio aún elevado no era tan frecuente como ahora donde se cuentan por miles las fotografías hechas con cámaras de fotografía digital y con dispositivos móviles en una serie ilimitada de autorretratos también conocidos como selfies.

En otra fuente y estanque próximos, se sucedían escenas parecidas, donde niños y niñas, mascotas, que sobre todo eran perros, jugaban en el borde, jugando y persiguiéndose los unos a los otros. Y lo curioso es que en todos estos aspectos el elemento común es el agua, la cuál siempre aparece integrada en los parques y jardines.

El agua que mana de la fuente de la ermita dedicada al santo, es un pozo y acuífero natural del que todo el mundo quiere beber. Se le atribuye a esta agua cualidades milagrosa y mágicas

Está relacionada esta fuente con uno de los hechos milagrosos en vida de San Isidro que consistió en la salvación de su hijo que, cuando era pequeño, cayó al pozo que había en su casa, y para salvarlo produjo el hecho milagroso de la subida de las aguas del pozo hasta poder alcanzarlo cuando se encontraba arriba en el borde.

Desde ese momento San Isidro, ya en vida, fue venerado por la población antes siquiera de que oficialmente ostentase el estatus de santo. De hecho eso se produjo siglos después.

Pero San Isidro antes de ser aclamado popularmente, según la leyenda, tradición oral y los escritos, era criticado por su devoción debido a que acudía diariamente a rezar durante tiempo prolongado.

Como ocurre siempre, la gente comienza a opinar y a hablar sobre el tema según sus propias opiniones. Estas opiniones se fueron convirtiendo en habladurías y feroces críticas sobre el tema en un asunto que para nada les concernía.

Desde el punto de vista de sus detractores, al volcarse en su Fé, descuidaba San Isidro sus labores agrícolas de manera que según ellos el trabajo no cundía lo cuál afectaría a su cosecha.

“Vamos, que esta gente, opinaba sobre la manera de trabajar unas tierras que no eran suyas, y sobre un hombre vecino suyo, que en vez de apoyarlo, no hacían más que criticarlo, igual que ocurre a menudo en el día a día, sea la época que sea”.

Cuenta la leyenda más extendida que un día mientras Isidro estaba rezando, el arado y los bueyes eran guiados por unos ángeles según unos, o pájaros según otros, de manera que lo hacían el trabajo

Ante este hecho, la gente reconoció que se trataba de una persona Santa y las críticas terminaron ese día. A partir de aquel momento todo el mundo se volcó en aquella persona concediéndole ese estatus divino atribuido a esos hechos extraordinarios que ocurren muy de cuando en cuando.

Fuente de la Ermita

Según cuenta la historia Isidro era un labrador mozárabe en el siglo XI, cuando Madrid estaba bajo dominio musulmán. Pero indagar en esta persona y su historia es sumergirse en un conjunto de tradiciones e iconografía que integra los últimos mil años según las personas que en todo este tiempo vivieron de manera que se entremezclan todas las culturas que pasaron por aquí.

San Isidro está asociado a lo que tiene que ver con el agua y es considerado un santo zahorí, pocero y también hacedor de lluvias.

En este sentido se ha entremezclado todo tanto que, por una parte hay textos escritos, y por otra mucho mayor, tradición oral que es al final la que salta hasta nuestros días entre generaciones.

Y esto es un poco lo que quería expresar en este artículo, el hecho de que al final lo que está vivo e importa es “lo que la gente da importancia y considera vivo”. Se trata de todo eso que se ha transmitido durante generaciones y que ha saltado por encima de todo sin importar el modo ni los medios o los credos.

Pues bien, para beber esa agua milagrosa de la ermita, es inevitable esperar una cola kilométrica de gente para poder esperar un turno en esta tarea. Pero forma parte de ese día todo aquello. Al final, entras a un recinto anexo a la ermita que es un patio pequeño con jardines, y junto a la ermita hay una fuente con una pila enorme de donde sale un enorme chorro de agua transparente y fresca que mediante jarras una decena de voluntarios distribuyen entre los asistentes.

Es agua de pozo, natural, y sin clorar. Pero este manantial no es el de los hechos milagrosos que se narraron, sino una fuente natural que estaba próxima a los campos de labranza en las afueras de aquella localidad.

El pozo que se menciona en la leyenda está sin embargo en el centro de la ciudad donde San Isidro vivió, pero la tradición hace que la gente acuda allí por distintos motivos, vinculando los milagros y leyendas que han oído.

Fuente de la Ermita

También, imagino que igual que entonces, estuvieron por allí las autoridades de la época, los reyes y monarcas correspondientes en las celebraciones de cada año. El otro día, como es tradición, imagino que aprovechando por doble partida para hacer de paso campaña, pude observar como subía andando por la cuesta de la pradera, camino de la ermita, la “Alcaldesa” de Madrid hoy, Manuela Carmena, y un poco después la presidenta de la Comunidad de Madrid, “Cristina Cifuentes”, ambas con su séquito de asesores y seguridad.

Durante el todo el día hubo un reguero continuo de personalidades que se distribuyeron por distintos sectores de la verbena desde la mañana a la tarde. También apareció el alto clero al medio día, representado por el obispo y un pequeño séquito episcopal, que se acercó a la ermita en un opulento coche escoltado por dos motos de la policía, para presentar sus respetos al Santo. Los sacerdotes que oficiaban actos religiosos sin embargo habían acudido a pie.

Los medios de comunicación estuvieron presentes en sus centralitas informativas y con la ayuda de sus unidades móviles para reflejar la actualidad de todo lo que allí se producía.

También eran muy visibles en los accesos a la pradera, unas barreras enormes de hormigón, testigos de las amenazas más recientes que estamos sufriendo, para tratar de impedir la llegada de vehículos pesados de maneras parecidas a los últimos ataques terroristas ocurridos. Imagino que cada época tiene lo suyo, y en esta existe esa amenaza actual.

Servicios de Seguridad

Había allí mucha seguridad, policía nacional que llevaba chalecos anti bala y portaba fusiles con munición real. También había Policía municipal por todas partes y más seguridad que no se veía.

También había un enorme dispositivo de atención sanitaria provisto de varias ambulancias y sanitarios dispuestos en unidades móviles de a pie o bicicleta para atender sobre todo las frecuentes lipotimias.

En relación a esta fiesta es lo mismo de todos los años pero al final es distinto cada vez, “eso es lo curioso”. Y sorprende aún más cuando descubrimos que en realidad no somos diferentes a estas personas de hace siglos, todo el conjunto es idéntico, las inquietudes y necesidades son las mismas.

La pradera de San Isidro es un mosaico que recoge prácticamente todos los ejemplos de asociación vecinal, política, voluntaria, musical, religiosa, familiar, individual, comercial y social que pudiéramos encontrar. Pero no es exclusivo de la ciudad de Madrid porque el formato es idéntico a la de otras celebraciones. Es algo subyacente al propio individuo y en conjunto a su pertenencia familiar, asociativa o individual.

En la pradera se integran las diferentes asociaciones y relaciones que se pueden producir en el ser humano y por consiguiente todos los intercambios que ocurren en el día a día.

En cada sector de la pradera se dan cita distintos colectivos intergeneracionales. En unas zonas se reúnen sectores más castizos, personas de mayor edad y que entienden esta verbena como lo hacían hace muchísimas décadas. Van vestidos con el traje conocido como de “chulapo” en el caso de él y de “chulapa” en el caso de ella.

Gente en la Pradera

Después hay en otras partes de la verbena gente más joven. Grupos muy numerosos de amigos y amigas que se relacionan allí, tomando comidas y bebidas. Vi también cómo de manera improvisada se producían bailes más contemporáneos sobre aquel césped en donde chicos y chicas seguían coreografías, la mayoría inventadas, pero que producían la diversión y risa de los propios participantes y espectadores cercanos.

Había en la verbena etnias de toda clase. Numerosos grupos de personas de raza gitana en nada desentonaban con aquella reunión porque aquel día todos los grupos eran igual de numerosos.

Destacar que este hecho se produzca de manera aislada en ciertos días del año y no sea algo cotidiano sobre todo en el mundo urbano.

Vi ejemplos de integración muy numerosos. Había mucha población oriental que participaba de esta festividad, en la mayoría de los casos vistiendo atuendos propios de este día. Sorprende un poco ver a japoneses vestidos de chulapos. Era gracioso y chocante verlos así, pero participaban activamente de esta fiesta de manera que eran uno más.

Lo mismo ocurría con turistas del Norte de Europa, con la piel blanca y que no paraban de hacer fotos a todo aquello ya que les llamaba mucho la atención.

También abundaba población latina de todos los órdenes, ya fuesen personas que llevan aquí en España más de dos décadas así como otras recién llegadas. Y vi también varios grupos de familias, que por el atuendo, conjunto y color piel eran de Marruecos y Argelia, y compartían allí con comidas propias de su religión, un día de campo sentados en familia junto al resto de personas. Me resultó muy revelador todo esto.

Pradera

Sentado allí con mis padres, hermanas, sobrinos y amigos, en distintas visitas que realicé a la pradera en ediciones anteriores, era increíble observar ese río de gente de un lado para otro, miles y miles de personas paseando, y hablando y cantando, miles y mies de personitas con sus vidas, sus pensamientos, y sus puntos de vista propios.

Somos muchísimas personas diferentes que no podríamos convivir si no coincidiésemos en lo esencial, sería imposible. Y aquí se ve de manera palpable que es más lo que nos une que lo que nos separa

Gente Paseando por la Pradera

Una vez leí un artículo en una “revista de ciencia” que en una pradera se producen “relaciones de extraordinaria complejidad” en un nivel vegetal.

Parece que es un lugar simple y aparentemente sencillo pero todas las plantas que allí conviven desarrollan unas relaciones extraordinarias que difícilmente alcanzamos a imaginar, y se extienden a un siguiente nivel de fauna igualmente complejo, que ocurre de día y de noche, y que varía según las estaciones del año.

Las personas no somos tan diferentes, sino que replicamos modelos similares de un modo innato que solo tienen una explicación y cabida en la “ciencia del todo”.

Pues bien, en la ¨ Pradera de San Isidro ” u otras praderas, desde un punto de vista humano, ocurren relaciones y vínculos igualmente complejos.

Desde un punto de vista antropológico y global, así como la misma naturaleza y sentido de la humanidad, encuentran en este aspecto de la pradera un resumen de su pasado, presente y futuro, en un modelo que evoluciona hacia un punto que aun no comprendemos.

Pero no pasa nada, porque el próximo año nos veremos allí de nuevo.

Puede ser que sea tan sólo eso, repetir otra vez ese rito, y esa tradición que no es inherente.

Gigantes de Goya, San Isidro, y pareja de Chulapos

autor del artículo:

Jesús Pablo Alonso García

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